11/10/13

El misterioso Doctor Mercado, capítulo 11

drmercado13

Emboscada en el aeropuerto

El aeropuerto estaba desierto. Siempre lo había estado, desde que lo construyeron. De sus pistas nunca había despegado ningún avión, ningún viajero había caminado por sus pasillos.
Hasta ahora.

20/9/13

El misterioso Doctor Mercado, capítulo 10

drmercado10


Patrón de patronos

Era una noche oscura y tormentosa. La lluvia repiqueteaba en los cristales de las amplias ventanas del lujoso despacho del presidente de la Confederación de Organizaciones Patronales. A través de las persianas venecianas que las cubrían refulgían, súbitamente, relámpagos que por un momento iluminaban los tejados de Madrid antes de que, entre el retumbar de un trueno, volvieran a sumirse en la oscuridad. Sentado tras el pesado escritorio de madera maciza de roble rojo americano, inclinado sobre la isla de luz que proyectaba sobre la misma su lámpara de escritorio PiaoMiao (una antigüedad muy valiosa, regalo de su antecesor en el cargo, antes de que le metieran en la cárcel por estafa continuada) Jota Erre escribía, a mano, mientras reía quedamente, para sí.
—Ji, ji, ji, ji.

1/9/13

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 9

En las cloacas del Estado

Finalmente, Damián había vuelto a encontrar a Dios. Se le había aparecido de repente, al doblar una esquina camino del supermercado. Le ofreció irse a vivir con él y ahora lo tenía en casa, sentado a su lado en el sofá, tomando una cerveza mientras ambos veían la tele.
En la tele aparecía el Presidente del Gobierno, negando cualquier implicación en el Caso Bárcenas y negándose en redondo a dimitir por causa del Caso Bárcenas.

17/8/13

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 8

drmercado8

Presidente Mercado

Como cada mañana, la secretaria del presidente dejó sobre la mesa el café con leche, las porras recién traídas de la churrería, el dossier de prensa con las fotocopias de las noticias más importantes aparecidas en la prensa del día y un ejemplar del Marca, el único periódico que el presidente presumía de leer por gusto. Normalmente, el presidente empezaba por el Marca, pero aquella mañana, tras echarle un rápido vistazo a la portada, tiró el periódico deportivo a un lado. Entonces se acercó el café con leche a la nariz y, arrugándola con lo que parecía disgusto, la volvió a dejar sobre su platillo. Entonces le preguntó:
—¿Es que no tiene té de jazmín?
—¿Te-té de jazmín?—tartamudeó la secretaria, perpleja. La perplejidad hacía que se trabucara.
—Eso he dicho. Té de jazmín. O un buen Oolong. Cualquier cosa menos esta infusión de semillas requemadas mezclada con secreciones de animal.

11/8/13

El Misterioso Doctor Mercado, capítulo 7

drmercado7

Ninjas en la nieve

El helicóptero sobrevolaba el Mont-Blanch. Bajo ellos y ante ellos se extendía una inmensa pared casi vertical e inmaculadamente blanca, virgen de la huella del hombre. Aquello era demasiado inaccesible. Salvo en helicóptero.

1/8/13

El Misterioso Doctor Mercado, Capítulo 6

drmercado6
Doctor Mercado!
El presidente oyó una respiración tenue a su espalda. No se atrevió a volverse, pero imaginó que debía tener detrás a uno de los ninjas de la guardia personal del Doctor. Era un pensamiento muy poco tranquilizador.
—Yo… no debería estar aquí. Soy el presidente del gobierno…—se aventuró a decir.
—Usted es mi lacayo. Como todos—respondió el Doctor, con displicencia.

27/7/13

El Misterioso Doctor Mercado, Capítulo 5

drmercado5bis

Jaque al presidente

Nada más empezar la jornada y zas, la primera en la frente, pensó el presidente del gobierno. La primera fotocopia del dossier de prensa que su secretaria le dejaba todas las mañanas sobre la mesa del desayuno, junto con el café con leche, las porras aún calientes y el ejemplar del día del Marca—el único periódico, solía vanagloriarse, que leía de cabo a rabo y por gusto—reproducía la portada del diario El País, el que solía leer más a disgusto, y en ella se reproducían a su vez páginas de un libro de contabilidad con los asientos escritos del reconocible puño y letra de su amigo Bárcenas, mostrando varios cobros en negro y varios pagos en el mismo color a miembros de la cúpula del partido. Incluyéndole a él. De hecho, por los asientos se veía que él era el que más cobraba bajo la mesa. Cogió el teléfono para llamar a la secretaria general del partido.
—¿Has visto la portada de El País de hoy?—le espetó, sin siquiera saludar.